Usar usado ¿Por qué todavía cuesta tanto?
De mi experiencia con los charity shops en Londres al Club del Desapego en Buenos Aires: historias y preguntas para animarnos a cambiar la mirada sobre lo usado.
¡Hola! ¿Cómo te trató Mayo? Yo no puedo creer que estamos entrando en el sexto mes del año, siento que seguimos en marzo. Cada semana ¡pasan demasiadas cosas! (en todo nivel).
Pensaba escribir algo más light, pero de repente me acordé de un tema que me movilizó bastante las últimas semanas y salió al final otra edición larga. Va sobre comprar cosas (en especial ropa) usadas.
Justo ayer fue otra edición del Día del Reuso que organiza el Club de Reparadores, y entre eso y una serie de cosas que pasaron, conversaciones y observaciones que me vienen haciendo ruido, se me dió por meterme en eso. Puede ser polémico, aviso, pero creo que nos pueden ayudar a reflexionar y —quizás , ojalá— cambiar algunas cosas.
El local que me voló la cabeza cuando fui a Londres
Ayer conversando con alguien estuve recordando
. Intentando seguir todas las recomendaciones, fui a Camden Town. Odie mucho todos los puestos vendiendo cosas genéricas y muy turísticas, así que la dejé rápido y seguí camino hacía otro “must” que era la calle Oxford, donde están todos los locales de moda, LA calle de shopping.



No sé bien cómo, pero antes de llegar ahí terminé caminando por la calle Marylebone. Era una zona mucho menos turística. Empecé a recorrer los locales y me sorprendían mucho los precios. Era todo muy barato, de muy buena calidad. Entré primero en un local de Oxfam, que es la ONG #1 que trabaja para combatir la pobreza y el hambre en el mundo. Había carteles sobre la causa, libros y cosas, pero honestamente ese local en particular no me gustó y me fui rápido. Quizás por eso no entendí dónde estaba ni qué era ese lugar.
Pero los siguientes locales que entré, me volaron la cabeza:
Había unos CDs de música de Michel Buble que le iba a gustar mucho a mi papá; había juegos de mesa, juguetes, camperas y tapados de marca en excelente estado. Vi unas corbatas de seda hermosas y estaban a un precio irrisorio por lo que eran. Recién ahí caí en la cuenta de que estaba en un “charity shop”, una “tienda de caridad” o local de usados a beneficio de ONGs. Este era de la Fundación Cardiológica Británica. Claro, todo lo recaudado iba a financiar el trabajo de la ONG.
Me quedé maravillada y seguí observando todo ahora con mucha más atención para tomar ideas, porque eso era algo que en ese entonces yo re quería hacer (encontrar formas de ayudar al financiamiento de ONGs). Una idea que me encantó es que tenían para llevar gratis unas bolsas con la imagen de la asociación, para incentivarte a guardar ahí las cosas que no querías. Todavía la tengo, pero no sé dónde (también me traje un pin de ese local porque recuerdo lo mucho que me marcó la diferencia de experiencia).

📷 Si tenes ganas de ver más, te comparto una selección de fotos de ese viaje en este link.
Y sí, ya sé lo que estás pensando. Nada nuevo. Acá en Buenos Aires también había algo así, claro, desde siempre el Ejército de Salvación o Fundación Tzedaká lo hacen. Pero aunque ya lo conocía, me sorprendí muchísimo porque lo que cambió todo era la diferencia en cómo (y dónde) presentaban las cosas: la música, el olor, los colores, la forma de mostrar las prendas, el estado en el que estaban.
La experiencia lo cambia todo. Las grandes marcas lo saben bien: Starbucks no vende café, vende la experiencia Starbucks de tomar un café (hay libros escritos solo sobre eso).
De muestra te dejo una foto mia de 2014 y una de GoogleMaps de 2019 del charity shop del Cancer Center UK. ¿Qué decís? ¿Se parece al Ejército de Salvación?


😛Reel viral: ¿Estamos romantizando la pobreza?
Hace varias semanas saqué este reel compartiendo mi experiencia en el Club del Desapego, y contra todo pronóstico (porque lo grabé y edité así nomás), se viralizó bastante.
Más allá de la frustración porque la gente no lee y preguntan lo que ya está explicado en el texto, se llenó de comentarios de gente criticando la movida, diciendo que romantizamos la pobreza al mostrar esta actividad con entusiasmo, como algo que está bueno. Dicen que no es desapego, que lo que se ve es crisis económica, que estamos edulcorando que volvieron los trueques como en 2001, que es feria. Algunas incluso comentaron con sarcasmo algo sobre la moda circular, como dando a entender que es todo lo mismo.
La verdad, me frustra y me da bastante bronca esa “actitud que le baja el precio”
a comprar usado dando a entender que “es algo sólo para pobres”.
Se repite todo el tiempo.
Siento, deseo, que podamos trascender esa idea de que usar cosas usadas,
o intercambiar o ir a ferias es sinónimo de pobreza.
No voy a negar que hay mucho de cierto en que la necesidad económica moviliza ir a buscar algo usado que sea gratis o muy barato, pero no. Para una movida como el Club del Desapego, la idea es que las cosas circulen, que se usen, que si no le estás dando valor y no te hace feliz, se la lleve otro.
Todos ganamos con una movida así: el que se desapega puede trascender una etapa de su vida que quiere dejar atrás, liberarse, generar espacio para nuevos recuerdos y tener la satisfacción de que lo está haciendo de forma responsable. El que lo recibe tiene algo nuevo, nuevo para uno, así que también tenemos ese rush de dopamina de cuando compramos algo. Solo que acá no gastamos plata. 😉
¿Sabías que se estima que ya hay fabricada ropa para 6 generaciones?
💪Beneficios de usar usado, más allá del precio…
Comprar usado (ropa y otros objetos) tiene, además de ser generalmente más barato que comprar nuevo, muchos beneficios ambientales:
♻️ Amortizamos la huella y reducimos residuos:
damos más vida útil a las cosas que ya existen.💧 Ahorramos recursos, agua y energía:
evitamos el gasto de recursos en nuevos procesos de fabricación.📦 Reducimos embalajes y plásticos: menos envoltorios innecesarios.
🛍️ Fomentamos la economía circular: hacemos que los objetos sigan circulando y sean útiles para otras personas.
👥 Fortalecemos la comunidad: compartimos, intercambiamos y construimos vínculos.
Esos son sólo algunos. Quizás se te ocurren otros. Pero el imaginario popular nos impone la idea de que el principal y más importante beneficio de lo usado es sólo que es más barato, entonces es algo que corresponde exclusivamente a quienes no pueden pagar lo nuevo. Y mucha gente lo toma como algo personal…
“La energía” 🔮
Hace poco también hablé de esto con una amiga. Le sugerí comprar en un local de “moda circular” en vez de ir al shopping, pero me dijo "yo no compro usado". Era una declaración, una decisión consciente y definitiva. Ella, y después varias otras también, decían que no les gusta no saber de quién era la prenda, “no saben qué energía tiene”.
Confieso que me cuesta mucho empatizar desde el lado de la energía, porque no creo tanto en esas cosas. Y en todo caso me gusta pensar que aunque no sepa quién lo usó, quizás ese saco acompañó a alguien en una entrevista de trabajo, o en una cita con el amor de su vida. Qué se yo. ¿Por qué no podría tener una energía re linda y positiva?
Por otro lado, no compran usado, pero sí lo venden o regalan. O sea, está bien que otros acepten y usen sus cosas usadas, con su energía, pero no ellas… ¿soy yo o hay algo raro en esto?
Lo que me parece todavía más irónico es que cada vez tenemos más información y podemos saber que las prendas de las marcas de fast fashion y ultra fast fashion, se confeccionan en condiciones de trabajo humanas menos que mínimas.
¿Qué hay de esa energía? ¿Acaso no llega a nosotros esa energía de la persona que confeccionó la ropa bajo presión y cuasi esclavizada? ¿Si es nueva y viene en bolsa linda en el shopping esa energía se neutraliza?
Me encantó que justo unos días después de esta reflexión, veo este video de una mujer cosiendo en una fábrica de estas y bueno, miralo con tus propios ojos…
No más preguntas señor juez. 👩⚖️
Lo traigo acá porque me parece clave para reflexionar sobre ese tema. Abrí la conversación en Instagram para intentar entender y me sirvió conocer varias experiencias.
Muchas admitían que se daban cuenta el rechazo que sentían era completamente irracional, que no había argumentos para no comprar usado, y me encantó que varias dijeron que iban a pensarlo y tratar de trabajarlo internamente. 💪
Otras compartieron ideas para cambiar “la energía” de las cosas usadas. Me gustó especialmente esta:
“Lavala bien, las desinfecta al sol, las sahuma y procura estrenarla en una ocasión especial para pasarle su buena energía. Nadie puede decir que no le cambió la energía con todo esto.”
Personalmente yo soy todo lo contrario, y reconozco que un poco me voy al otro extremo,
pero 🤫 a veces ni lavo las cosas si las veo limpias, las quiero usar YA #ansiosa.
También hay otros argumentos.
Entiendo que para algunas personas hay una gran carga traumática en usar usado, porque quizás durante su infancia era la única ropa que tenían, que no era elegida, que no era personal. Quizás incluso podría ser tan ajeno como tener escrito el nombre de otra persona. Entiendo y puedo empatizar con esa experiencia y entiendo por qué después de eso quizás no quieran comprar nada usado teniendo la posibilidad.
Por suerte, estos testimonios no son la mayoría; no todas las personas vivieron con ese nivel esa experiencia de la misma forma, y muchos recuerdan en todo caso la ropa heredada de primos o conocidos con cariño y no les queda un prejuicio o una sensación fea al momento de comprar usado.
Comprar con todos los sentidos (y el bolsillo) 🤑
Volviendo al viaje a Londres, vi varias cosas relacionadas a lo sustentable que estaban varios años adelantadas a lo que teníamos acá: pero ey, que algunas no tardaron tanto en llegar. Galpon de Ropa es el primer proyecto de “moda circular” que conocí y abrió su primer local en 2015. Si bien no son un charity shop, lo que sí hicieron es mejorar la experiencia de compra de ropa usada. Algo súper valioso porque atrae gente que quizás ni sabe que es usado, o quizás no lo haría en otro contexto.
La experiencia de comprar en estos locales, no tiene nada que ver con una feria americana o el ejército de salvación ni el Club del Desapego. Es usado pero parece nuevo. Toda la experiencia es como ir a un shopping y comprar nuevo de primera marca. Entonces me pregunto, si fueron a estos locales, ¿Cuánto de ese rechazo sensorial por comprar usado es algo imaginario, algo cultural profundamente instalado, y cuánto es real?
Y sí, sé que este tipo de locales no son perfectos en todos los aspectos.
Últimamente los precios se zarpan y eso desmotiva. Curiosamente no pasa sólo acá. El charity shop de The Cancer Research tiene 2.9 de promedio en las reseñas. La enorme mayoría son críticas durísimas diciendo que los precios están excedidos totalmente para ser cosas usadas.
¿Pero por qué genera tanta bronca? Porque tenemos la idea de que como es usado tiene que ser barato casi regalado. Porque socialmente parece que el único valor que le vemos a lo usado es el precio, y ahí volvemos al vínculo con la pobreza.
¿Y si lo usado valiera más caro por todos los beneficios que tiene?
Sería como contabilizar ese valor agregado en el precio. No sé. Para pensarlo. Podemos considerar que estos locales se están aprovechando, pero ¿No sentimos que las marcas de moda también se aprovechan con sobreprecios que nada tienen que ver con el costo de producción? ¿Y si lo usado pasa de ser considerado algo “para pobres” a ser considerado algo “de lujo”, y lo barato es el fast fashion? Algunas preguntas que me surgen para explorar, no tengo una respuesta.
Otra cosa que me dijeron muchas es que no tendrían problema en comprar usado, pero no encuentran oferta para su cuerpo, y es cierto que prácticamente en estos locales no hay variedad de talles. Es comprensible que haya menos disponibilidad porque son todas prendas únicas, pero me pregunto qué pasa? ¿Dónde está la falla? ¿Está en la oferta inicial? ¿En la curaduría? ¿Acaso las personas con talles M y L que compran el tipo de ropa que estos locales toman no quieren vender sus prendas? Tampoco lo sé, acepto hipótesis.
¿Qué tan circular es la moda circular? 🤔
No es el tema de este mail, pero ya que estoy mencionandolos, no puedo dejar de hablar del elefante en la habitación. Otro problema que tienen es que, en pos de precisamente mejorar tanto la experiencia de compra y que se parezca a un shopping, priorizan solo marcas de shopping. Eso deja afuera muchas cosas. Y precisamente por eso están llenos de prendas de fast fashion.
Entonces, ¿qué tan sustentable y circular es comprar ropa de segunda mano de marcas de fast fashion? ¿Sirve? ¿No estamos perpetuando la rueda al demandar ropa de H&M, Primark, Forever21 o Zara en locales de "moda circular"? ¿Qué tan circular es si las personas que proveen estas prendas siguen comprando compulsivamente montañas de ropa para renovar su ropero cada temporada porque saben que después pueden venderla ahí?
Por otro lado, es posible que lo hicieran de todas formas, y nosotros, al comprar usado, le extendemos la vida útil y evitamos una compra de otra cosa nueva. Es un debate y creo que cada uno va a tener su postura.
Personalmente me lo pregunto siempre e intento priorizar otras marcas, pero entiendo que también está bien aceptar el estado de las cosas en transición, imperfecto, y si veo algo de esas marcas que justo me sirve y me gusta, lo compro.
Siento que muchas veces no llegan a ser circulares por eso, tienen una pata lineal y una circular. Al menos yo aporto a la circular.
¿Qué opinas de esto? ¿Si ves marcas fast fashion usadas, comprás o no? ¿Es circular? ¿Vos compras usado? Si no me interesa entender mejor por qué no!
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Nos leemos en las redes,
Buen domingo!
Daf


Hola Dafna! Muy bueno el articulo. Te comparto mis experiencias y reflexiones.
Nunca fui a Londres, cuando vaya va a ser un "must" conocer los charity shops. A mis amigos jovenes que viajan con poco equipaje, les recomiendo que viajen con casi nada y que al llegar a Londres compren ropa en los charity para usarla durante todo el viaje por Europa, y que antes de volverse la donen.
Yo he comprado mucho usado en El Galpon de Ropa. La ropa la lavaba, como lavo la ropa que compro en cualquier showroom o negocioa y que se que estuvo en contenedores. Galpon no es un charity, pero podes dejar alli las prendas que ellos no te compran para que la donen. Una vez yo tuve mi propia feria de ropa usada a beneficio de la ONG donde yo trabajaba en ese momento, y Galpon de Ropa me donó mucha ropa. Tambien me donó ropa Jota&Co, que fue la marca de ropa de descanso de Julieta Ortega y Fernanda Cohen, asi que vendia de todo. Deje de comprar en Galpon porque subi de peso y pase de M a L o XL y ya no encontraba mucha ropa para mi. Creo que la falla está en la curaduria que hacen. Y sobre las marcas que compre alli, a veces compre fast fashion (ya que ya estaba producida...).
Gracias!
Valeria
PD: Me suscribí a Tandem
muy interesante, para reflexionar y tratar de poner en práctica, saludos!